Noticias falsas en tiempos del Coronavirus. Chequear la fuente es cuidarnos

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Noticias falsas en tiempos del Coronavirus. Chequear la fuente es cuidarnos El mundo atraviesa una situación compleja: aislamiento social, temor, incertidumbre, desesperación y mucha información globalizada que aturde los oídos y perturba las mentes de los ciudadanos.

Los rumores, falsas teorías, afirmaciones e información sin fundamento, están generando gran confusión y pánico. En este contexto, son los gobiernos, las instituciones y los profesionales de la prensa la garantía de que les llegue al pueblo información confiable. Es allí donde el usuario debe informarse y/o confirmar la información que recibe.

De lo contrario, la realidad personal será manejadas por las mentiras o los errores de la desinformación o “noticias falsas”. Pero esto que hoy esta pasando es distinto, la pandemia del Coronavirus es una situación preocupante de alcance mundial, la salud la población esta en riesgo si no se cumplen con las normas de prevención y acción dispuestas por las autoridades y quien juegue con esto pone en riesgo a la gente.

Resulta importante destacar que la información falsa genera un daño directo y casi inmediato a la sociedad porque afecta uno de los derechos mas importantes del ser humano que es el acceso a la información real. Sin embargo, la pandemia del Coronavirus representa todavía algo más grave, una situación preocupante de alcance mundial donde es la salud de la población la que se pone en riesgo si no se cumple con las normas de prevención y acción dispuestas por las autoridades, y donde una información falsa respecto a estas medidas pone en riesgo a un gran número de personas.

Desde el punto de vista jurídico, la divulgación de una noticia falsa sobre temas de salud en medio de una pandemia podría encuadrarse en la figura de delito de intimidación pública – en algunos casos – pero, además, podría derivar en un daño a toda la sociedad que espera con sufrimiento, temor, respeto y esperanza, el día después, lo que vendrá una vez que todo esto termine.

Pero debemos entender que estamos en un mundo globalizado donde las noticas fluyen rápidamente. Información posteada en una red social o enviada por WhatsApp puede dar la vuelta al mundo en pocos minutos y, dependiendo de las formas en que esa información haya estado redactada (léxico, tipología, tipografía, diseño, forma de comunicar, cantidad de likes, compartidos, visualizaciones), el nivel de credibilidad aumentará.

Lo mismo ocurre cuando esa información se pone en boca de un tercero que reviste cierto grado de autoridad, como por ejemplo “el doctor X afirmó que tomando un vaso de agua hirviendo todas las mañanas se previene la enfermedad” o “el alcohol en sangre elimina el virus por lo que el doctor X recomienda tomar dos litros de vino todos los días”. En la mayoría de los casos la persona o la institución falsamente invocada desmiente esa publicación ni bien toma conocimiento de ella.

Pero la realidad es que la información que fluye por las redes viaja mas rápida que las desmentidas, por lo tanto, mucha gente podría haber creído esos falsos anuncios y actuado en consecuencia antes de conocer las versiones correctas. Es más, mucha información falsa o errónea puede continuar en la web y los usuarios consumir esas noticias sin saber que fueron desmentidas.

Por ello, dejarse llevar por información sin fundamentos y de dudosa procedencia puede ser muy peligroso (incluso si es compartida por un amigo o una persona de confianza), y solo las fuentes oficiales son las que garantizan el chequeo previo. En este ultimo punto el riesgo de que se aplique el principio general de los compartidos En este caso un principio general de los compartidos puede poner en riesgo a muchos “y si me la mando un amigo debe ser verdad …”, es delicado porque quizás se comparte información de buena fe, pero al no chequear la fuente contribuye al crecimiento de la noticia falsa.

La información que actualmente está dando vueltas en la web sobre la pandemia que tiene en vilo al mundo entero puede dividirse en cuatro tipologías distintas de noticias falsas:

1) Noticias alarmantes y apocalípticas: Tratan de generar pánico en la población sin un fundamento científico ni una fuente concreta.

Tristemente, son estas noticias falsas las que más llaman la atención del usuario y las más compartidas en redes sociales por su característica amarillista que atrae al inconsciente de la psiquis humana. Una falsa noticia de este tipo puede, por ejemplo, llevar a que la gente colapse los centros de salud generando un daño muy grave al sistema. Estas señales de alarma en la población pueden ser consideradas como delito.

2) Noticias de optimismo extremo: Anuncian una inminente solución a la pandemia, como que pronto se creará una vacuna, o que la mayoría de la población es asintomática, o que a tal o cual país o ciudad nunca llegará el virus o que ya se lo eliminó, etcétera.

En estos casos el objetivo es el de alimentar una sensación de esperanza y optimismo en la población que a los pocos días es refutada por una realidad contraria a esas premoniciones.

Al igual que en el punto uno, las noticias optimistas – y más en estos momentos donde todos esperan el día que termine la pandemia – son también altamente compartidas en redes, generando confusión y motivando a muchas personas a realizar acciones que pueden perjudicar la salud de la población. Por ejemplo, si se anuncia que “en la región B ya no hay más riesgo de contagio”, es probable que alguien deje de lado los procedimientos de cuidado y prevención y se termine contagiando o contagiando a otros.

3) Noticias con falsos procesos de prevención: Hay muchos casos de falsos profetas que anuncian fórmulas mágicas por la web para prevenir o curar el virus – en este caso el Covid19–. También difunden remedios caseros, promueven, la automedicación entre muchas otras delirantes propuestas. Circulan incluso algunos posteos o cadenas de mensajes que afirman verdades a medias y estas son las más peligrosas.

Un ejemplo de ello son los mensajes que afirman que el COVID19 es mas leve que una gripe común o que podría pasar desapercibido por el organismo y curarse solo lo que llevaría a bajar la guardia de la prevención en la población.; que se cura tomando un litro de vodka por dia; o tomando té de Jazmín; agua hirviendo en la garganta, etcétera.

Creer en una verdad a medias sin fundamentos llevaría a que muchos violen la cuarentena y que dejen de cuidarse y cuidar al prójimo poniendo en riesgo a toda la población.

Por estos mensajes que remiten a tratamientos de prevención curativo – si no están suministrados por un profesional de la salud autorizado -, su autor incurrirá en el delito de ejercicio ilegal de la medicina.

No a la automedicación. Siempre consultar a un medico habilitado.

4) Noticias falsas para generar estafas: En este caso el cibercriminal tiene un fin económico. Detrás de una noticia sensacionalista –en estos tiempos utilizan al coronavirus como anzuelo–, el delincuente busca obtener datos de la victima para realizar una estafa bancaria o de tarjetas de crédito, hacerle donar dinero a una falsa organización que lucha contra la pandemia (caso cruz roja) u obtener claves de acceso de redes o emails para luego solicitar dinero a cambio de recuperarla.

Solo colaborar con instituciones mediante sus vías oficiales. En resumen Es importante comprender que una vez instalada una noticia falsa en la web ya no es posible volver atrás, ya que un porcentaje de quienes consumieron y/o compartieron la “noticia” la creen, más allá de la desmentida oficial. Piensan que se les miente oficialmente y que los “Anónimos” dicen verdades que otros no se atreven a decir. Ese es el daño infranqueable de la desinformación a través de la fake news.

En resumen, la desinformación genera descontrol, caos y quienes las difunden de manera intencional buscan ese objetivo. Otros lo hacen simplemente por ignorancia, distribuyendo información no chequeada, sumándose a la ola de caos que estas noticias generan.

Es por ello por lo que lo más importante es dudar y chequear antes de tomar como válida una noticia que sobre estos temas puede afectarnos directamente.

Recomendaciones:

1) informarse a través de sitios oficiales de gobiernos e instituciones.

2) informase en sitios oficiales de periodismo

3) informarse en sitios y redes oficiales de profesionales de la salud

4) chequear sitios y/o perfiles ya que puede tratarse de situaciones de usurpación

5) denunciar en la red social y ante las autoridades noticias de sitios no oficiales que puedan generar situación de pánico y alarma en la población

Por Diego Migliorisi

Abogado especialista en altas tecnologías

Máster en gestión de la comunicación política

Fundador de la Asociación Argentina de Lucha Contra el Cibercrimen Escritor – investigador – director de 1770Argentina.com

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